C
uando aún estaba en Camarones hablé por teléfono con mi madre, le dije que había comenzado el frío y que en unos días salía para el sur. Ella, sin pararse a pensarlo, respondió con alegría: “¡Ah, bueno! En el sur siempre hace más calorcito”. Se dio cuenta enseguida, en cuanto dije que yo ya estaba bastante al sur. Y aquí, en el sur habitado más al sur del mundo, esta semana ha caído una gran nevada. Aunque dicen que sólo es un aviso, que las buenas caerán a comienzos de junio, pero creo que gran parte de la recién caída ya no se descongela en todo el invierno. El miércoles amaneció con las calles cubiertas de hielo, sin haber nevado aún.
Ese día salí más o menos temprano (aquí amanece ahora sobre las 9 y el sol, más que salir, parece como si rebotara entre los picos del norte). Tuve que subir una cuesta y pensé que necesitaría crampones y piolet para conseguirlo, al final aproveché un momento que no venían autos para seguir sus huellas. Después, para bajar, menos mal que tengo los pies grandes y sé esquiar. Esa noche comenzó a nevar. No podía dormir y a las 2 AM me puse a experimentar fotos desde las ventanas de mi habitación. (Aquí están las dos que más me han gustado). T
ambién aproveché el insomnio para decidir qué quiero hacer en las próximas semanas, y ya lo tengo claro. Bueno, todo lo claro que llego a tener este tipo de decisiones…
El jueves amaneció con una capa blanca sobre Ushuaia y en cambio el cielo estaba despejado, algo que avisaron no sucedería ni viernes ni sábado. Había estado esperando a que nevase para ir al Parque Nacional Tierra del Fuego y ese era el día perfecto.
Más aún que el mar me gusta ver montañas, y si están cubiertas de nieve mucho mejor. Aquí en Ushuaia se mezcla todo eso divinamente. La primera foto se la hice a la Posada nada más salir, una de mis ventanas se ve detrás del árbol, en el primer piso, la otra da a la calle desde donde hago la foto y no es posible verla. Esa noche habían dormido otros huéspedes, un matrimonio de cardiólogos colombianos para quienes la nieve resultaba tan
exótica como su país para un noruego.
En la combi que me llevó al Parque daban a elegir si uno quería bajarse en alguna de las dos paradas anteriores al final y continuar a pie. Fui el único que optó por esta posibilidad, aunque no era para tanto el frío ni la caminata, me bajé en Bahía Lapataia y allí me dejaron solo.
Gracias a esa decisión, y al hermoso paseo, pude conocer algunas de las partes más bonitas del Parque. De entrada me hice un autorretrato en el punto más fotografiado de Tierra del Fuego. Hay monumentos que ya parece como si su única razón de ser fuese que los turistas se fotografíen por delante de ellos: la Torre Eifel, la Estatua de la Libertad, la Puerta de Alcalá…, y éste, en su modestia, es el que corresponde al fin del mundo.
Durante el recorrido me acerqué a ver la ciudad de los castores, o Castorera, con sus muros bien blanquitos y sus aguas bien fresquitas. Esperé un buen rato con la esperanza de que saliese alguno a recibirme, pero luego me dijeron que cuando hace tanto frío se quedan en la cama.
También pude acercarme a la Laguna Negra, tan negra que parece azogada como un espejo, y se ve mejor el paisaje reflejado que directamente. Esta laguna está rodeada, o invadida, por una turbera protegida ecológicamente…, lógicamente, al estar dentro de un Parque. Aún no sabía que dos días después conocería una turbera explotada como una mina a cielo abierto.
También vi rincones hermosos, flora y fauna autóctona, ríos, montañas… En fin, lo que es un Parque Natural. La mayor singularidad de éste es que es el último que hay en el planeta yendo hacia el sur.
Al día siguiente, viernes, se pasó la mañana nevando sin parar y la tarde con amenazas continuas. Me comporté como si viviese aquí, por la mañana fui al super, al banco, a correos…, y después de comer me encerré a trabajar en mi habitación mientras veía tras los cristales una tarde de
perros.
El sábado amaneció nevando y pensé que quizás no pisaría la calle. Pero de pronto sonó mi teléfono. Era un geólogo a quien he conocido por un contacto de Bs As que me llegó vía México. Me había invitado a una cena muy agradable en su casa a principios de
semana, y ahora me llamaba por si quería acompañarlo a una turbera que tiene en explotación. Fue una experiencia estupenda, a pesar de que me nevó encima casi todo el día, y que me puse a trabajar un rato con los muchachos que tiene, lo que me ha supuesto un tirón en la espalda que hoy me tiene doblado,
más aún de lo que acostumbro. Una turbera es un terreno pantanoso, una antigua laguna, en cuyo interior ha crecido más materia orgánica de la que se descompone. Esos cubos de materia que se arrancan directamente del suelo se usan sobre todo en jardinería y son como grandes ladrillos de adobe que se dejan secar.
El jueves amaneció con una capa blanca sobre Ushuaia y en cambio el cielo estaba despejado, algo que avisaron no sucedería ni viernes ni sábado. Había estado esperando a que nevase para ir al Parque Nacional Tierra del Fuego y ese era el día perfecto.
En la combi que me llevó al Parque daban a elegir si uno quería bajarse en alguna de las dos paradas anteriores al final y continuar a pie. Fui el único que optó por esta posibilidad, aunque no era para tanto el frío ni la caminata, me bajé en Bahía Lapataia y allí me dejaron solo.
Al día siguiente, viernes, se pasó la mañana nevando sin parar y la tarde con amenazas continuas. Me comporté como si viviese aquí, por la mañana fui al super, al banco, a correos…, y después de comer me encerré a trabajar en mi habitación mientras veía tras los cristales una tarde de
El sábado amaneció nevando y pensé que quizás no pisaría la calle. Pero de pronto sonó mi teléfono. Era un geólogo a quien he conocido por un contacto de Bs As que me llegó vía México. Me había invitado a una cena muy agradable en su casa a principios de
Me ha gustado mucho el poema de Benedetti, querida Babs, y si lo había leído no lo recordaba. Pienso (con perdón) que necesitamos vivir como si fuéramos inmortales, porque empezar cada día con la idea de que es el último sería
como si nos obligasen a bailar con los ojos vendados al borde de un abismo. También me ha hecho pensar esta otra frase que leí hace muy poco, del pensador (ese sí) Max Stirner: "Todo interés hace de mí, cuando no sé desprenderme de él, su esclavo, y no es ya mi propiedad, yo soy la suya".
Ya se me olvidaban otras dos cuestiones importantes de la semana: sigo mal del oído, pero como la única solución es tomar más antibiótico voy a esperar 2 ó 3 semanas para no acabar inmune al medicamento. La otra es que llevo toda la semana sin dar siquiera una calada a un cigarrillo, y espero seguir así.
Bueno, ya me he cansado de escribir. Creo que esta próxima semana me iré a vivir unos días ¿?
al centro de la Isla Grande de Tierra del Fuego, a la más pequeña de las tres únicas poblaciones que hay en el lado argentino de la provincia, a un lugar llamado Tolhuin.
Copos de nieve
Meteoros acuosos
del mar celestial
Bueno, ya me he cansado de escribir. Creo que esta próxima semana me iré a vivir unos días ¿?
Copos de nieve
Meteoros acuosos
del mar celestial
